Los analistas de Gartner estiman que el mercado de servicios de cloud pública está creciendo a un ritmo del 17,5% durante este año 2019 y que alcanzará los 214.300 millones de dólares. Además, la firma detalla que los modelos con mayores aumentos son la Infraestructura como Servicio (IaaS) con un 27,5% y la Plataforma como Servicio (PaaS) con un 21,8%.

Estas enormes cifras demuestran que cada vez más empresas hacen una apuesta por la migración de sus datos desde sus data centers locales hasta sistemas cloud. Las compañías buscan con ello una estructura con mayor escalabilidad y mejorar la eficiencia de sus procesos y del acceso a su información.

Varias nubes, diferentes respuestas_

Existen diferentes tipos de implementación de los servicios cloud que pueden elegir las empresas. Para ello, han de tener en cuenta factores y criterios como su tamaño, recursos, sus necesidades específicas de personalización y por supuesto, sus requerimientos en cuanto a protección de datos y ciberseguridad. En este sentido, podemos distinguir tres tipos de nubes:

  • Las nubes públicas son la forma más común que suelen utilizar las organizaciones y son utilizadas por todo tipo de empresas, desde las de menor tamaño a las grandes corporaciones. En este caso, los recursos que utiliza la organización como los servidores y almacenamiento son propiedad en completo de otro proveedor de servicios, que los administra y ofrece a través de Internet. La ventaja para las empresas es que la escalabilidad es casi ilimitada, los costes son inferiores a otros tipos de nube y el hecho de que el proveedor disponga de muchos servidores confiere confiabilidad para tener operativos los recursos a pesar de que el sistema sufra algún tipo de problema. Por otro lado, su principal contrapartida es que los recursos de la organización en la nube pública no están bajo su control directo y por tanto, dispone de un margen menor para aplicar políticas y medidas de ciberseguridad que el que tendría con otro tipo de implementaciones.
  • Las nubes privadas se sirven de unos recursos que utiliza en exclusiva la propia organización. Este tipo de nubes puede ubicarse físicamente en el centro de datos local u hospedarse en un proveedor de servicios externo. Bajo esta implementación, los costes para la organización son mayores, por lo que es menos frecuente su uso en empresas de pequeño o mediano tamaño. Sin embargo, cuenta con la ventaja de que al no compartir esos recursos con otras empresas, la organización tiene un mayor grado de control y personalización de sus recursos en la nube y sus datos y por tanto, puede aplicar mayores medidas de ciberseguridad o de protección de datos.
  • Por último, existen las nubes híbridas, compuesta en mayor o menor medida por las dos anteriores, al combinar una infraestructura local con una nube pública con servidores externos. En este caso, los responsables de TI pueden elegir qué datos y aplicaciones quieren mantener en su nube privada y cuáles en una nube pública gestionada por un proveedor. Teniendo en cuenta criterios de ciberseguridad, los responsables de TI suelen mantener la información más sensible como los datos financieros o las patentes en la capa que corresponde a la nube privada y el grueso de datos que resultan menos críticos en la nube pública, que además es más fácilmente escalable si los datos aumentan en gran tamaño.

Datos en Europa, soluciones especializadas para Enterprise_

Ante la importancia que supone la gestión y la protección de los datos de los clientes y consumidores, la Unión Europea desarrolló e hizo entrar en vigor el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR); buscando proteger los datos personales identificables de todos los ciudadanos de la UE. Bajo esta nueva normativa, es fundamental que las empresas controlen exactamente donde están ubicados sus datos para confirmar el correcto cumplimiento de las exigencias del GDPR.

Por ello, las empresas están apostando cada vez más por soluciones que garanticen que sus datos se encuentran alojados dentro del territorio de la Unión Europea, ya que evita los problemas que suponen las diferentes legislaciones nacionales en una implementación de fuera del Espacio Económico Europeo.

En este caso, Cytomic ofrece a sus clientes del segmento Enterprise la oportunidad de crear cualquiera de los tres tipos de nube que estime más conveniente para su negocio dentro del territorio de la Unión Europea, ya que emplea una instancia diferenciada en Microsoft Azure alojada en servidores de Irlanda y Alemania. De esta manera, Cytomic asegura a las organizaciones que sus datos no solo estarán protegidos con las más avanzadas soluciones de ciberseguridad -que protegen de las amenazas más peligrosas, como las que emplean técnicas Living Off The Land– sino que también estarán garantizados para los estrictos criterios de la directiva europea del GDPR.